Invernite
- Do que se queixa, minha senhora?
- Não sei bem explicar o que se passa comigo, doutor. Quando acordo ainda é de noite, só me dá vontade de continuar na cama, quentinha, debaixo dos lençóis, esses peludinhos que me custaram uma nota. A minha vizinha tinha toda a razão quando insistiu para que eu os adquirisse e, eu, na altura, a pensar que iriam ficar esquecidos no fundo do guarda fatos!
Sabe, doutor, eu cresci num lugar distante, onde às 5h já há sol e durante o dia o corpo farta-se de destilar, tal é o calor. Lá nem sabíamos o que eram cobertores, quanto mais lençóis deste género. Mas agora que os descobri, não quero outra coisa. Fazem sentir-me protegida, numa espécie de cápsula do tempo-espaço, em que está tudo bem.
Custa-me imenso sair à rua nesta época do ano. Aliás, não é só difícil sair para o exterior, as casas também ficam húmidas e revela-se uma tortura passar entre divisões, pois a temperatura não se mantém uniforme em todo o lado. Não apetece lavar as mãos, a água está gelada e lavar/secar roupa torna-se a verdadeira missão impossível – sem o Tom Cruise. Quando abro a janela, com a esperança de mais um dia, vejo um cinzento infinito. Chuva e mais chuva…como é possível cair tanta quantidade de água?!
O sol deve ter feito greve, dadas as condições de precariedade em que tem
vivido. Agora só aparece se houver concertação social. Virou-nos as costas e sem
ele, a energia transforma-se em densidade e angústia. A produção de vitamina D
está diminuta, o que traz consequências para o sistema imunológico, gripes,
constipações e pingo no nariz com fartura – fruta da época, como se
costuma dizer.
E, por mais que me esforce, Doutor, o ânimo ressente-se. O corpo pede mais recolhimento, mais abrigo, mais introspeção. É inevitável que a melancolia se instale, a ruminação também aprecia dias de chuva, faz um grande festim, por haver tanto motivo de queixa. As conversas fora e dentro de casa andam à volta do monotema do momento: a meteorologia.
E, pior de tudo, são as intempéries. Porque são cada vez piores, doutor? Não me lembro de ver estas coisas antes. Ou talvez já me tenha esquecido porque mal começa a cheirar a Primavera, eu mudo logo o chip, como se nascesse de novo. Comove-me saber que muitos não têm a minha sorte de estar abrigados em lençóis polares, sentiram, na pele, a violência do vento contra os seus lares e o modo de sobrevivência entrou em ação. A resiliência entra ao serviço e dá-me ideia que veio para ficar. Só nos resta desenhar o sol e colá-lo na janela, para ver se exercemos alguma pressão para que regresse, depressa, à labuta. Estamos muito necessitados! Por tudo isto, vim cá hoje ter consigo. Pode dizer-me o que é que eu tenho, Doutor?
- Tendo em conta a sintomatologia descrita, o diagnóstico é simples. A
sua patologia designa-se por Invernite. Não há muito a fazer, aguarde
uns 2 ou 3 meses e sentirá melhorias. Até lá, aceitar e resistir...
(Stefan Theodoru)
Texto en Español
Invernite*
- ¿De qué se queja, señora?
- No puedo explicar lo que me
pasa, doctor. Cuando despierto todavía es de noche, sólo me dan ganas de seguir
en la cama, calentita, debajo de las sábanas, unas muy calientes que me han
costado muy caro. Mi vecina tenía toda
la razón cuando me recomendó comprarlas y yo, en ese momento, pensé que iban a
quedar olvidadas en el fondo del ropero.
Sabe, doctor, yo crecí en un
lugar lejano, donde a las 5h ya hay sol y durante el día el cuerpo transpira
mucho, tal es el calor. Allí ni siquiera sabíamos lo que eran mantas, cuanto
más sábanas de este tipo. Pero ahora que las descubrí, no quiero otra cosa. Me
hacen sentir protegida, en una especie de cápsula del tiempo-espacio, donde
todo está bien.
Me cuesta mucho salir a la calle
en esta época del año. Por cierto, no solo es difícil salir al exterior, las
casas también estan muy húmedas y resulta una tortura pasar entre las
habitaciones, ya que la temperatura no se mantiene uniforme en todas partes. No
hay ganas de lavarse las manos, el agua está fría y lavar/secar la ropa se
convierte en la verdadera misión imposible - sin Tom Cruise. Cuando abro
la ventana, con la esperanza de otro día, veo un gris infinito. Lluvia y más
lluvia... como es posible caer tanta agua?
El sol debe estar de paro, dadas
las condiciones de precariedad en que ha vivido. Ahora solo aparece si hay
concertación social. Nos dio la espalda y sin él, la energía se convierte en
densidad y angustia. La producción de vitamina D es reducida, lo que trae
consecuencias para el sistema inmunológico, gripes, resfriados y goteo en la
nariz con abundancia - fruta de la época, como se suele decir.
Y por mucho que me esfuerce,
Doctor, el ánimo se resiente. El cuerpo pide más recogimiento, más refugio, más
introspección. Es inevitable que la melancolía se instale, la ruminacion
también aprecia días de lluvia, hace un gran festín, por haber tanto motivo de
queja. Las conversaciones fuera y dentro de casa giran en torno al monotema del
momento: la meteorología.
Y lo peor de todo son las tormentas.
¿Por qué son cada vez peores, doctor? No recuerdo haber visto estas cosas
antes. O tal vez ya lo olvidé porque apenas huele a Primavera, cambio el chip
inmediatamente, como si hubiera nacido de nuevo. Me conmueve saber que muchos
no tienen mi suerte de estar abrigados en las sabanas polares, sintieron, en la
piel, la violencia del viento contra sus hogares y el modo de supervivencia
entró en acción. La resiliencia da entrada al servicio y me da idea de que ha
venido para quedarse. Solo nos queda dibujar el sol y pegarlo en la ventana,
para ver si ejercemos alguna presión para que vuelva al trabajo. ¡Estamos muy
necesitados! Por todo esto, he venido aquí hoy a usted. ¿Puede decirme qué es
lo que tengo, Doctor?
- Teniendo en cuenta la
sintomatología descrita, el diagnóstico es sencillo. su patología se denomina
Invernite. No hay mucho que hacer, espere unos 2 o 3 meses y sentirá mejoras.
hasta entonces, aceptar y resistir...
"En el corazón del invierno,
La única hoja en el ramo
lucha contra el
viento."
(Stefan Theodoru)

Comentários
Enviar um comentário